- Salud, Estetica y Cuidado Personal

 

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martes, septiembre 16, 2008

El relajo trae belleza

El masaje tailandés tradicional también ayuda a ganar flexibilidad muscular y obtener un mejor semblante

La belleza viene por añadidura

Carla González C.

Los resultados que entrega el masaje tailandés tradicional no sólo ayudan a combatir el estrés y el cansancio. También contribuyen en la tonificación de los músculos y en el mejoramiento de la circulación, beneficios que sin duda aportan en la sensación de bienestar y sanación corporal.

Lograr que el cuerpo se vea bello no sólo tiene que ver con los resultados que entregan la actividad física o una alimentación sana. Sentirse bien con uno mismo, lograr un equilibrio entre mente y cuerpo y obtener un cierto grado de plenitud, son factores que también inciden en la manera en cómo nos vemos.

El masaje tailandés tradicional posee, entre otros, el beneficio de entregar belleza al cuerpo. Si bien no es su fin último, sí potencia a través de la presión sobre los puntos y líneas energéticas del cuerpo, ciertas propiedades que finalmente incidirán en los resultados exteriores que se puedan apreciar.

La terapeuta, Rocío Harquet, comenta que el masaje tailandés tradicional podría definirse como una

secuencia que incluye digitopuntura, elongación, estiramiento, torciones y el masaje (o manipulación) en sí. Según la especialista, las sesiones – con duración aproximada de 1 hora – deben comenzarse siempre a partir de los pies, ya que “te va relajando por su efecto de reflexología. Uno comienza a relajarse por los pies y no en el cuello como se piensa”, afirma.

Luego, el resto del cuerpo va paulatinamente recibiendo el trabajo del terapeuta. Aquí, Harquet menciona que las diferentes presiones actúan sobre los canales llamados sen, que es donde circula la energía y que debido al estilo de vida que llevamos: mala alimentación, estrés y sedentarismo, se mantienen bloqueados, pudiendo ser causa de enfermedades y dolor.

A su vez, Ana María Honorato, profesora de educación física y de masaje tailandés dice que el objetivo principal de esta terapia es, más que lograr un beneficio estético, “equilibrar el centro físico, mental, espiritual y emocional” y de esta forma, la terapeuta afirma que “cuando uno anda bien, obviamente se ve mejor, se marcan menos las arrugas y en ese sentido también sirve para la estética”, comenta.

Otra de las cualidades que se atribuye al masaje tailandés es el desarrollo de la elasticidad y flexibilidad. Al respecto, Harquet manifiesta que a medida que pasan los años, “la gente se va poniendo tiesa y esto te flexibiliza y da elasticidad a los músculos”. Además, la terapeuta asevera que para un buen masaje, primero hay que ir preparando cada miembro y no “estirar por estirar”.

Rol y retribución del terapeuta

Sin duda, el terapeuta posee una gran importancia dentro de la práctica del masaje tailandés, pues es quien actúa en base a sus movimientos sobre el paciente. Bajo un ritmo medido y pausado, manos, dedos, codos, rodillas y pies ayudan en cada sesión, donde las técnicas (masaje y estiramiento) fluyen en forma armoniosa y suave.

Ana María Honorato cuenta que hay más de cien acciones diferentes para aplicar en este tipo de masaje y que así como en la India se utiliza para prevenir enfermedades, aquí se practica para la sanación. “Acá como no tenemos esa idea de salud, se trata de que cuando ya no damos más acudimos a un doctor”, opina.

Dentro de los movimientos que realiza el practicante, Honorato afirma que es todo el cuerpo el que se utiliza y que si hablamos de beneficios, el masaje tailandés ayuda tanto a quien se somete a él como al terapeuta, ya que el cuerpo se mantiene en constante movimiento y la flexibilidad a la que se invita, será puesta en acción por ambas partes.

Si bien estas manipulaciones son recomendadas para todo tipo de personas, Honorato advierte que a las personas que padecen de osteoporosis no podrían hacerse sesiones de masajes, ya que su enfermedad vuelve frágiles los huesos, por lo que cualquier movimiento podría causar alguna lesión.

En el caso de las embarazadas, la profesora de educación física dice que hay una forma especial de presionar el cuerpo, “se hace todo en postura lateral para que la persona no se recueste sobre su abdomen”.

Algunos de los complementos al masaje tailandés tradicional son la música, los aromas y una suerte de cataplasmas elaboradas en base a hierbas como el eucalipto, jengibre, lemon gras, canela y limón, entre otros, las que se calientan a baño maría dentro de pequeños sacos de tela de algodón, los que luego harán las veces de las manos del terapeuta.

Para Ana María, aplicar estos complementos “ayuda cuando hay dolor crónico, ya que el calor húmedo abre los poros permitiendo la penetración del beneficio de las hierbas, potenciando además el efecto del masaje”, afirma.


Punto Vital Septiembre 2008 ©

http://www.puntovital.cl/



 

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lunes, septiembre 08, 2008

Cuerpos moldeados en serie.

Hay algo en estos tiempos de modernidad que no acaba de encajar en lo que podríamos llamar la evolución de las especies. De todos es sabido que la naturaleza, en su sabiduría, va adaptando muy lentamente, eso si, como si temiera tomar una decisión equivocada, a todos los seres de la creación para que, sus posibilidades de supervivencia, se ajusten a la evolución global de las otras especies del reino animal y vegetal. Sin embargo, la especie humana me temo que, como consecuencia del pecado original, está empeñada en adelantarse al tiempo; en corregir, con excesiva premura, lo que nuestros genes han decidido que debemos ser. La famosa “doble hélice” que descubrieron Francis Crick y James Watson, un británico y un estadounidense, reúne el código genético de cada persona, aquel que, entre otras funciones, determina nuestra apariencia externa y nos relaciona con los genes de nuestros padres, de los cuales conservamos una parte de cada uno de ellos. Así suele suceder que nuestro físico tenga una cierta semejanza con el de nuestros ancestros lo que, salvo caso de malformaciones patológicas, debiera constituir un orgullo para quienes perpetuamos la tradición familiar.

Me refiero a esta especie de sarampión, tan contagioso, que está afectando a gran parte de nuestros conciudadanos, especialmente del sexo femenino, empeñados en enmendar lo que la naturaleza y los genes de nuestros padres decidieron que fuéramos. Debo anticipar que no tengo ningún prejuicio contra la llamada cirugía estética ni contra quienes la practican; por el contrario, me parece una profesión muy digna, sobre todo cuando se orienta a reparar los destrozos causados por accidentes o heridas traumáticas o restauraciones de rostros deformes u otras partes del cuerpo afectados por malformaciones congénitas. Debo añadir que, incluso, estimaría oportuna tal clase de cirugía reparadora, para el caso de personas que viven principalmente de su apariencia física, como pudieran ser actrices y actores de cine o teatro; modelos de moda o, como no, señoras mayores a las que el envejecer les supone un trauma que les puede llegar a ocasionar algún tipo de enfermedad mental. ¡Estírense, en buen hora sus pellejos, afírmense sus carnes desprendidas o llénense de bótox los huecos que lo precisen todas estas personas si con ello no perjudican su salud, sacan beneficio económico o recobran su propia estimación!.

Otra cosa muy distinta es esta nueva moda extendida entre la juventud, por la cual cualquier adolescente que opina que le falta o le sobra algo, que tiene la nariz un poco inclinada o que piensa que es algo ancha o que estima que está algo curvada; o que calcula que el tamaño de sus pechos no es el que le gustaría que fuese o que se encontraría más a gusto con un trasero menos desarrollado; decida comenzar a dar la lata a su familia para que le permitan operarse. Tanto se ha popularizado esta manía, que ya se ha convertido en uno de los regalos preferidos para pedir por santos y cumpleaños. En cualquier caso, a los peligros que cualquier tipo de operación entrañan para cualquier persona y a los que es mejor no exponerse sin una causa grave, podríamos añadir la poca madurez de quienes optan por la cirugía reconstructiva y el hecho de que se dejan influir demasiado por una moda que, con toda probabilidad, puede cambiar en unos años, echando a perder todo el trabajo realizado por el especialista.

A mi criterio, la belleza es algo muy subjetivo y, afortunadamente, no existe un estereotipo que sirva de patrón para todas las personas. Es muy frecuente que una pequeño defecto, una asimetría, una característica exótica o una curva pronunciada que, en teoría, se pueda salir de los cánones comúnmente admitidos de belleza, le den a la persona que la posee una gracia especial, una personalidad determinada o una punta de sexualidad de la que puedan carecer quienes han sido agraciados con una belleza más perfecta, pero que puede resultar más sosa o menos incitante. Este afán de adocenamiento de la juventud, influida por la prensa rosa, las revistas de moda, los desfiles de modelos o los artistas de cine, no tiene otra explicación que esta tendencia, tan corriente en los tiempos actuales, de quedarse en la superficialidad, en lo externo, en la funda o sea en lo que pudiéramos calificar del merchandising para ofrecerse a los demás. Esta frivolidad, esta falta de responsabilidad y seriedad en las relaciones de pareja; este quedarse sólo en el envoltorio sin indagar en las virtudes o defectos de la pareja, es lo que ha conducido, sin duda, a la proliferación de las separaciones y divorcios que se está dando en la actualidad.

Esta mujeres de silicona, de pechos turgentes mega desarrollados y cuerpos fabricados a golpes de bisturí, no son más que la versión moderna de un monstruo del Dr. Frankestein, hecho de pedazos de otros hombres que, en teoría, debería ser un ser perfecto pero que, en la práctica, no resulta ser más que un pobre infeliz incapaz de integrarse en la sociedad. Me resulta algo imposible de digerir que pueda haber alguien a quien le apetezca un cuerpo, que se sabe positivamente que está cargado de aditamentos de hilo de oro y bolsas de silicona. Seguramente, lo primero que se me ocurriría en tal circunstancia, sería que, si me extralimitaba en mis demostraciones pasionales con la pareja, pudiera ocurrir que algún hilo se rompiera o alguno de los recipientes de silicona se reventara dejando como un globo desinflado aquel ostentoso atributo femenino.

En fin, qué les voy a explicar que ustedes ya no sepan. Si de mi dependiera, antes de permitir que una muchacha que estima que no está suficientemente dotada o se cree que tiene una nariz poco agraciada; se la aconsejara debidamente por el mismo doctor encargado de la operación o por sus propios padres, para que la hicieran reflrexionar sobre las posibles consecuencias que, para su vida futura, se pudieran derivar de haber alterado su figura artificialmente. Los cambios que el paso del tiempo, por si solo, pueden hacer en el cuerpo de una persona, nos dan la medida de lo inoportunas de algunas operaciones precoces que vienen a pretender enmendar los designios de la propia naturaleza. Falta información, falta prudencia y sobran impulsos, apresuramientos y malos consejos. La vida es larga y puede que, a la larga, algunos se lamenten de decisiones inmaduras tomadas durante la juventud.

http://servicios.eldiariomontanes.es/


 

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martes, septiembre 02, 2008

Un 77% de españoles presenta tendencia a la alopecia

Sólo el 6% pide tratamiento a su dermatólogo, según la Sefac

Madrid, 2 Septiembre 2008 (Europa Press)

Un 77 por ciento de españoles tiene tendencia a la alopecia, pero sólo el 6 por ciento acude al dermatólogo para recibir tratamiento, aseguró ayer el presidente del grupo español de Tricología de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), Francisco Camacho.

Según explicó a Europa Press este especialista, el porcentaje de varones españoles con tendencia a la alopecia al cumplir los 50 se sitúa en el 68 por ciento, una media que supera a la europea (62,5%) y a la americana (53%) "por la tendencia mediterránea de retraso en la linea de implantación del pelo y los problemas en la coronilla".

Sin embargo, en las mujeres el porcentaje es del 19,7 por ciento antes de los 50. En estos casos, la pérdida de cabello puede tener su origen en una dieta desequilibrada, en la falta de hierro o el parto.

Entre los 50 y los 60 años, aumenta en mujeres la alopecia con patrón masculino y hasta un 36 por ciento sufre pérdida de cabello, una media muy similar a la de las americanas, afectadas por este problema tras la menopausia en el 37 por ciento de los casos, según el experto.

No obstante, según Sefac sólo el 6 por ciento de los españoles con alopecia sigue un tratamiento prescrito por su dermatólogo.

Contra los "falsos mitos" de la alopecia

Para informar a la población sobre este problema, ofrecer respuestas y eliminar los "falsos mitos" relacionados con la caída del cabello, la Sefac ha dedicado a este asunto su tercera entrega de la campaña 'Recomendaciones Sefac a la población', tras la difusión en julio de la primera entrega, sobre protección solar, y la segunda en agosto, centrada en las complicaciones de 'piercing' y tatuajes.

Para Alejandro Eguilleor, vocal de la Junta Directiva de Sefac y coordinador científico de esta campaña, los datos evidencian que aún "queda mucho que avanzar para concienciar a la población de que, aunque hay ciertas alopecias irreversibles, existen medidas sencillas que pueden ayudar a prevenir o ralentizar la caída del cabello".

El objetivo de esta iniciativa es aclarar las dudas sobre la alopecia que pueda tener la población a través de la distribución, en farmacias y medios de comunicación, de una serie de recomendaciones y respuestas a las dudas más frecuentes.

Entre las recomendaciones básicas destaca la de desconfiar de los productos milagro contra la caída del pelo, la de acudir al dermatólogo para recibir un tratamiento o la de evitar las dietas desequilibradas, el abuso de cosméticos de mala calidad o el uso de peines con púas demasiado finas para cuidar el cabello. Además, aclara que lavar a diario el pelo no provoca ni acelera la caída.

http://www.azprensa.com/

 

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