- Salud, Estetica y Cuidado Personal

 

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jueves, enero 28, 2010

La ética de la cirugía estética

Una función del cirujano plástico es aconsejar a los pacientes para que se sometan a operaciones justificadas

La cirugía estética ha estado, de manera tradicional, copada por las mujeres. Sin embargo, en los últimos años, el perfil de quienes se someten a estas intervenciones ha variado. Cada vez hay más jóvenes, e incluso menores de edad, que optan por esta solución. ¿Cuáles son los criterios éticos que deben regir la práctica de esta actividad médico-quirúrgica?

* Autor: Por CLARA BASSI
* Fecha de publicación: 24 de enero de 2010

La cirugía estética ha vuelto a las portadas de los medios informativos por distintos motivos. La cara triste la protagonizó la modelo argentina Solange Magnano, que falleció sólo dos días después de una intervención estética de glúteos. Los personajes populares inspiran a muchas mujeres, cada vez más jóvenes e incluso menores, que deciden someterse a una operación de cirugía estética. También el número de hombres ha aumentado estos últimos años, aunque todavía es muy inferior al de ellas. Sin embargo, como toda intervención quirúrgica, no está exenta de riesgos. Algunas personas no pueden someterse a una operación estética.

Bajo la mirada del código deontológico

La cirugía plástica se rige por el mismo código deontológico que el resto de especialidades médicas y quirúrgicas. "No tenemos un código especial", recalca Enrique Bassas Mercader, cirujano plástico y estético del Centro Médico Teknon, de Barcelona. Antes de someterse a cualquier cirugía, se entrega a los pacientes un documento de consentimiento informado, donde se exponen los riesgos y beneficios del procedimiento y que deben firmar ellos o sus progenitores, en caso de que sean menores de edad.

La principal peculiaridad de esta cirugía, respecto a otras especialidades médico-quirúrgicas, es el importante rendimiento económico para quienes la practican, ya que no están cubiertas ni por la Seguridad Social ni por las pólizas de seguros médicos. Por este motivo, siempre puede invitar a que, como ocurre en todas las profesiones, se opere a un paciente cuando no sería necesario o no estaría indicado.

Según Bassas, quienes suelen tener relación "con cuestiones poco éticas u operar a una edad en la que no correspondería por una pretensión mercantil, son los intrusos". Uno de los problemas de esta profesión es el intrusismo profesional.

Ética y ley

La ética de la cirugía estética merece una distinción. Si una persona ejerce la cirugía plástica sin título, comete un fraude e incurre en una ilegalidad. Pero también hay actuaciones que, sin estar perseguidas por la ley, no serían correctas desde el punto de vista ético; un ejemplo es el afán desmesurado por operar cuando hay algo que se puede solucionar sin cirugía, explica el experto, "porque el cirujano lo haría para lucrarse".

En medicina, una vez que se ha finalizado la carrera y se ha obtenido el título de licenciado y doctorado, sería una falta de ética pretender trabajar en una especialidad de la que no se conoce, "como si el cirujano cardíaco quisiera realizar una cirugía estética o a la inversa", comenta.

Asegurarse antes de la intervención

¿Cómo puede el paciente combatir estas situaciones y cerciorarse de que va a estar en buenas manos? Lo primero es fijar una serie de filtros antes de tomar una decisión firme, consultar nombres y datos relativos a los cirujanos plásticos de sociedades científicas, como la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). Esta organización sólo admite como socios a quienes tengan el título oficial de cirujano plástico y expulsa a otros denunciados por cometer faltas de ética.

Consultar a la SECPRE antes de pasar por el quirófano concede al usuario "la máxima garantía de que le va a intervenir un profesional y en un centro que reúne las condiciones adecuadas, ya que los accidentes y complicaciones no suelen ocurrir en centros importantes, sino en los pequeños, poco conocidos y con escasa esterilidad", informa Bassas. Otra arma que tiene el paciente, antes de decidirse, es pedir al cirujano plástico que le enseñe el título oficial.

Comprobaciones del cirujano

Si el paciente pone sus filtros para cerciorarse de que le opera quien debe y con las máximas garantías, el cirujano plástico también debe poner los suyos. Lo primero que éste tiene en cuenta es que el paciente recurra a la cirugía estética de forma voluntaria, no por presiones de la pareja o de forma forzada por alguna motivación extraña, y con la edad permitida por la ley. Hasta hace poco la edad legal eran 18 años; ahora se fija en 16 años. Si no se ha llegado a esta edad, hay que pedir consentimiento a los progenitores o al tutor, igual que sucede en el resto de intervenciones quirúrgicas.

En ciertos casos, el cirujano también recurre a un psicólogo para que estudie la motivación de su cliente. "El 95% piden lo 'normal': una nariz más bonita o un aumento de pecho. Es raro que acudan a la consulta personas con trastornos psicológicos preocupantes", dice Bassas. Casos de personas adictas a esta cirugía, son una minoria.

La ética del cirujano plástico pasa por aconsejar a estas personas las operaciones que estén justificadas, que sean razonables (no desproporcionadas) y que supongan una mejoría estética visible. Sin embargo, a menudo, los pacientes adictos desoyen sus consejos, aunque los resultados sean imperceptibles. Tras comprobar que la intervención es voluntaria y se tiene la edad legal, conocer la motivación del paciente y consultar al psicólogo si es preciso, Bassas opera cada mes a unos 30 pacientes y deniega la cirugía a 2 ó 3, en torno el 10%.

Cirugía estética en menores

¿A qué edad se debe operar a una persona? Aunque es aconsejable esperar a que haya terminado el desarrollo físico, a los 18 años, depende del tipo de cirugía y del caso. La operación de estética que con más frecuencia se realiza en niños es la corrección de las orejas en asa o de "soplillo", puesto que quienes las tienen son, en general, el blanco de burlas y comentarios. "Pese a que es preferible esperar a los 12 ó 13 años, cuando el cuerpo está más formado, y realizar un retoque a los 16 ó 17 años, hay algún caso de niños más pequeños que están muy acomplejados. Ante esta situación, lo aconsejable para evitar un daño psicológico mayor, es adelantarse", comenta este cirujano plástico.

MÁS DEMANDA

Las intervenciones más demandadas en las consultas de los cirujanos plásticos varían según la franja de edad. En la infancia, la operación más común se centra en retocar las orejas; las adolescentes y jóvenes de 19 a 21 años solicitan un aumento mamario y rinoplastia; en las mujeres que superan 30 años y han pasado por uno o varios embarazos, la corrección de la flacidez de la barriga y el pecho caído; y en algunas muy delgadas, la eliminación de las denominadas "pistoleras". A partir de los 40 años, se inicia la cirugía antienvejecimiento, donde destaca el lifting, detalla Enrique Bassas.

La lectura positiva de esta tendencia a favor de un aumento de los senos, se relaciona con la independecia de la mujer joven, que antes debía pedir permiso a sus padres. La lectura negativa es el modelo de belleza que se persigue, inspirado en las "barbies" y las películas de Hollywood, con un prototipo de mujer muy delgada y con más pecho, que no es real por naturaleza. "Quien tiene mucho pecho, tiene mucho de todo. Estar delgada y tener los pechos y los glúteos salientes está de moda, pero es minoritario y excepcional", afirma. La única forma de conseguirlo para la mayoría de las mujeres, pasa por la cirugía.

En los últimos años, además, los hombres se han apuntado a la cirugía estética para mejorar su aspecto físico, hasta el punto de que algunas intervenciones son específicas para ellos, como el trasplante de pelo para los alopécicos.

http://www.consumer.es/

 

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jueves, enero 07, 2010

Celulitis: más que un problema estético es cuestión salud

Escrito por Andrea Cecilia Rodríguez

¡La piel de naranja llegó para quedarse! cada vez son más las mujeres y hombres que sufren de las severas marcas causadas por esa indeseosa acumulación de grasa en ciertas partes del cuerpo y para combatirla se requiere de milagros, pero más allá que una figura indeseable, esta condición también puede perjudicar el cuerpo y la mente, sin embargo a pesar de la primera afirmación, se puede eliminar
Grasa, eso es lo que aquellas y algunos, a los que les atemoriza su adquisición contemplan como si fuera desecho, y eso es precisamente como la celulitis se define, una acumulación anormal de esta sustancia en las células adiposas, cuya única aparente consecuencia es que éstas se agranden y deformen, presionando los vasos sanguíneos y provocando la retención de líquidos y degeneración de las fibras de colágeno.

Pero los problemas que ésta puede causar va mucho más allá que tener la famosa piel de naranja en las piernas, la celulitis, más que un problema de belleza es una enfermedad que debe ser atendida de manera oportuna y correcta.

Una celulitis muy desarrollada, puede causar fuertes males tanto psicológicos como físicos, entre los primeros se encuentran asuntos como la depresión, baja autoestima e hipersensibilidad, debido al cambio brusco del cuerpo y la poca aceptación en el campo de la belleza que tiene esta condición ante la sociedad.

De acuerdo a la web de “dsalud”, la perfección y la belleza aceptada son metas subconscientes y conscientes de cualquier individuo, ya sea hombre o mujer, el hecho que una parte de su aspecto difiera del patrón convencional, lo influencia a padecer de los males anteriores. En cuanto a los aspectos físicos están las cefaleas -migrañas-, artritis y las deformaciones en el cuerpo, estas últimas responsables de los problemas psicológicos.

Muchos especialistas, consideran que esta condición es normal en las mujeres, dado su sistema hormonal, sin embargo hay muchas féminas que no sufren de este problema y también una gran cantidad de hombres que padecen de celulitis, así que la afirmación que trata sobre las hormonas pierde fuerza al presentarse estos casos.

Sin embargo, a pesar de las dudas, no se deben dejar de lado las influencias genéticas y hormonales de su padecimiento.

Una cosa si es segura, la celulitis, no puede ser eliminada por completo, pero si ser reducida de manera notable, proceso que requiere del tratamiento adecuado y de la colaboración de quien lo realice, puesto que se trata de un problema complejo que debe ser afrontado con los métodos correctos y de eficacia contrastada.


Esclerótica


Hay varios tipos de celulitis, están las que son ocasionadas por bacterias, que empieza como un simple rasguño, arañazo, mordedura humana o de animal, heridas producidas dentro del agua o picaduras de insecto, haciendo que las bacterias logren penetrar a la capa más profunda de la piel.

Este problema se presenta sobre todo en niños y suele afectar principalmente la cara, los brazos y piernas, es por ello que ante cualquier aparición éstas deben ser tratadas de forma inmediata por un especialista de la medicina, puesto que la bacteria puede internarse en el torrente sanguíneo y causar más daños que una celulitis.

Por otro lado están las ocasionadas por un problema metabólico que se caracteriza por la alteración de las células del tejido adiposo o de los adipocitos, las que al no tener un drenaje adecuado, se inflaman, aumentan de tamaño y rigidez ocasionando compresión y con ello un problema circulatorio y linfático, además del consecuente problema estético.

Este tipos de celulitis, se conoce comúnmente como esclerótica, se caracteriza por aparecer en la parte lateral de los muslos y en los glúteos y presenta unos abultamientos irregulares de la piel que se conocen como “piel de naranja”.


Adiós pereza


Existen varios factores que influyen en la aparición de esta condición, entre los que están, los problemas metabólicos, sin embargo estos son inspirados por el mayor mal actual de la humanidad, el sedentarismo y los nuevos hábitos de vida, así como también conflictos psicológicos que el cuerpo somatiza.

Nadie nace condenado a padecer celulitis, pero el ritmo de vida que decida llevar puede influir en ella, los pasos esenciales que un individuo debe hacer para prevenirla, son los mismos que se emplean para evitar otras enfermedades y mantener una condición sana, se refieren a una dieta sana y ejercicio regular.

Si bien estos elementos, son combinados con las distintas terapias que se ofrecen para reducirla, como los masajes y cremas especiales, se pueden obtener buenos resultados, sólo hay que tener un poco de voluntad.


Mitos y realidades


Mito: La celulitis es posible eliminarla por completo

Falso: La celulitis no puede eliminarse por completo, se puede atenuar.

Mito: La celulitis sólo la tienen las mujeres con exceso de peso

Falso: No, la mayoría de las mujeres e incluso hombres pueden tener celulitis, no es cuestión de peso.

Mito: El azúcar y las golosinas causan la celulitis

Falso: No, ya que la celulitis tiene diferentes causas, pueden ser ansiedad o estrés, problemas hormonales (tiroides u ováricas), estreñimiento, dietas inadecuadas por ingestión excesiva de hidratos de carbono (harinas, azúcares), y grasas, sedentarismo, problemas metabólicos.

Mito: Las bebidas cola y el gas la aumentan

Falso: Lo mismo que el azúcar, no es causante de la celulitis pero sí puede detonarla.

http://nuevaprensa.com.ve/

 

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martes, octubre 13, 2009

Ducha diaria: ¿ángel o demonio para la piel?

Ducharse más de una vez al día o hacerlo con jabones que alteren el PH natural de la piel puede originar enfermedades cutáneas

Para despejarse por la mañana, para conseguir el efecto contrario a última hora del día, o simplemente porque sí, lo cierto es que el hábito de ducharse está tan arraigado en nuestras rutinas diarias que en pocas ocasiones se discute su idoneidad. Entra dentro de esas cuestiones que la gran mayoría reconoce ante los demás como habituales e imprescindibles en su día a día. Aunque en ocasiones el anonimato de una encuesta y la propia experiencia personal -¿quién no ha sufrido en un viaje en autobús o metro los efluvios de algún pasajero?- demuestren lo contrario. Tres de cada cuatro españoles se duchan al menos una vez al día. La estampa de ducha que más se repite es la de un acto que se podría considerar como breve, entre 5 y 10 minutos que es el tiempo que la gran mayoría pasa bajo el grifo de la ducha, y para el que se prefiere el gel y la esponja, por encima de otras opciones que se ofertan en estos momentos en el mercado. Al menos, estos son los resultados de un estudio que una firma de grifería elaboró a finales del pasado año sobre los hábitos de los españoles en la ducha.

Higiene, aseo, limpieza y confortabilidad son las razones principales que nos llevan a la ducha. Ahora bien, ¿dónde está la frontera entre la higiene, y la sobrehigiene? Y lo que es más importante, ¿cuáles son los daños que la piel puede sufrir al cruzarla? No se trata de poner en duda el acto de ducharse en sí, sino de conocer los riesgos que un exceso de celo en nuestra higiene diaria, combinado con el uso de productos inapropiados, pueden causar en nuestro cuerpo.

La importancia del manto lipídico

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, y es además la primera línea de defensa, la barrera con la que el organismo se protege de los elementos y de los microorganismos nocivos que habitan en el mundo externo. Está compuesta por diferentes capas y estratos, de los que la piel se vale para llevar a cabo esta función. Uno de ellos es el manto lipídico que la recubre, la protege de forma natural y al que en ocasiones no se le brinda los cuidados que merece. Se compone de agua, lípidos y otros componentes que ayudan a retener el agua en la dermis. Esta función es clave porque la piel necesita estar lo suficientemente hidratada para poder llevar a cabo su labor protectora.

La capa de lípidos tiene un PH ligeramente ácido, que se sitúa en torno al 5,5, que es lo que impide que gérmenes, bacterias, virus, ácaros y demás microorganismos campen a sus anchas por nuestra piel. Por eso es tan importante no alterar esa acidez. Si se modificara, el manto perdería propiedades, y en consecuencia se volvería incapaz de frenar el avance y la proliferación de estos agentes externos. No es la descripción de un caso extremo o poco probable. Gestos como el de ducharse en repetidas ocasiones a lo largo del día y emplear jabones, geles u otros productos de aseo que contribuyan a perturbar el índice de acidez natural de nuestra piel pueden ser los principales culpables de agotar el manto lipídico, lo que a su vez desencadena una serie de patologías cutáneas.

Enfermedades por una higiene excesiva

Según la Academia Española de Dermatología y Venereología, nuestra piel está preparada para una única ducha al día. Si nos excedemos y repetimos el acto varias veces a lo largo de una misma jornada sin poner en práctica hábitos como el de ducharse únicamente con agua y sin jabón en las segundas y terceras duchas, el exceso se puede saldar con la aparición de alguna de las siguientes enfermedades:

  • Dermatitis atópica: La más conocida por su creciente incidencia. La Asociación española de familiares y pacientes de esta enfermedad calcula que en nuestro país cerca del 10% de la población convive en la actualidad con esta dolencia, con especial prevalencia entre los más pequeños. De hecho, se estima que la dermatitis atópica ocupa el 20% de las consultas que se realizan en los servicios de dermatología pediátrica, y el 1% de las del pediatra. Cuando una persona sufre de dermatitis su superficie cutánea ya no cuenta con el manto lipídico protector, y se da una pérdida de agua que origina una intensa sequedad en la piel. Como consecuencia, los pacientes sufren una molesta e irritante sensación de picor que en algunas ocasiones hace muy difícil evitar su rascado. La dermatitis atópica es una enfermedad crónica- sin cura definitiva por el momento- pero para la que sí se cuenta con un tratamiento médico que logra al menos controlar síntomas como el del picor y el enrojecimiento de la piel, eso sí, siempre que se sea muy constante.
  • Infecciones: Otro de los problemas de perder la acidez natural con la que el manto hidrolipídico cuenta es que nuestra piel puede ser víctima de infecciones de diverso tipo. La popular pitiriasis alba, fácilmente reconocible por la aparición de manchas blanquecinas o con falta de pigmentación en la espalda y en las extremidades superiores, es una buena muestra. En ocasiones, dermatitis atópica y pitiriasis van de la mano: la aparición de la primera conlleva la proliferación de la segunda. La piritiasis se asocia a la piscina por el cloro del agua, tan necesario para la desinfección del agua pero a la vez tan dañino para algunas pieles; por el mayor contacto de la piel con el agua y por el incremento de la frecuencia de la ducha. Resultado: la piel ya no está en condiciones de frenar el avance de microorganismos externos. En el caso de la pitiriasis, su tratamiento, por vía tópica, se dilata en el tiempo convirtiéndose en una tarea tediosa y molesta que conviene evitar cambiando o cuidando ciertos hábitos de nuestra higiene diaria.
  • Alergias: Surgen porque aquellas pieles con el manto hidrolipídico dañado son más sensibles. La predisposición es por tanto más alta cuando la capa protectora de la piel está agotada, pero ello no quiere decir que todas las pieles vayan a ser hipersensibles a determinadas sustancias. Depende de cada persona y del tipo de piel que tenga. En este caso, los alérgenos que normalmente causan las reacciones alérgicas son algunos de los componentes que incluyen los propios geles de baño: desde los espesantes, y emulsionantes que se utilizan, hasta el propio perfume o el color del producto.

El jabón ideal: con PH 5,5 y aceite vegetal

Al igual que la piel, los geles y los jabones que se emplean en el baño tienen también PH, que es el índice de acidez que mide la alcalinidad del producto. Hay que ser cuidadoso en este punto y emplear tan sólo aquellos jabones que tengan un PH cercano al de la piel, 5,5, y que en ningún caso excedan el 6,5. A partir de esa cifra el gel puede ser considerado como desaconsejable porque el riesgo de que altere y acabe neutralizando el manto hidrolipídico de la piel es muy alto.

Se tiende a pensar que la efectividad de un gel de baño se mide por la cantidad de espuma o burbujas que sea capaz de hacer. En otras ocasiones, es el olor la única característica que se tiene en cuenta en la elección de un jabón para el baño. Ambos son planteamientos erróneos. De hecho, el tipo de gel más recomendable para nuestra piel no destaca ni por su fragancia ni por ser excesivamente espumoso. Los jabones más recomendables son los que incluyen entre sus componentes aceite de oliva u otros aceites vegetales como el de almendras, el de germen de trigo, el de palma o el de coco: todos ellos ayudan a regular el grado de hidratación de la piel, y mantienen y regeneran su manto protector. Además de adquirir geles con un PH óptimo, es importante prevenir la sequedad de la piel y no descuidar su hidratación después de la ducha. Por eso, no está de más establecer una rutina de hidratación para finalizar nuestro paso por el baño. La crema hidratante o el aceite corporal deben aplicarse con ligeros masajes sobre la piel ya seca hasta que se absorba. No obstante, hay que limitar la cantidad y la frecuencia de aplicación de la crema hidratante sobre la cara y el cuello. En ocasiones, se abusa de este tipo de fluido y se genera la aparición de otras enfermedades cutáneas como el acné.

Consejos para una ducha saludable

  • Con una ducha al día es suficiente para estar limpio y aseado. El agua debe estar tibia porque a temperaturas mayores la piel se seca y puede llegar a cuartearse
  • En caso de más de una ducha al día, limitar el uso de jabón a la primera
  • Conviene que el gel incluya en su composición extractos de aceite vegetales (mantienen y regeneran el manto protector de la piel) y que además respete el PH de la piel. Lo ideal es que el índice se encuentre en torno al 5,5, pero no más del 6,5
  • El sector cosmético está sometido a una fuerte regulación, pero no está de más comprobar que el producto de baño adquirido dispone del listado de ingredientes, que la información está en castellano y que en ella figuran los datos de un fabricante de la Unión Europea o con responsabilidad en ella
  • Se debe ser cuidadoso en la aplicación del gel de baño. No conviene hacerlo con fuertes fricciones, ya que podemos agredir a nuestra piel. Basta un leve masajeo con la mano o con una esponja muy suave para retirar la posible suciedad del cuerpo
  • No hay que descuidar la hidratación después de la ducha (previene la tirantez y la sequedad de la piel) ni su secado, de manera especial en axilas, ingles y pies, para evitar la aparición de infecciones fúngicas

Fuentes: Doctor Julián Conejo-Mir, Presidente de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología) y Catedrático de Dermatología, y STANPA (Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética)


http://revista.consumer.es/


 

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viernes, septiembre 25, 2009

Consejos de belleza que me dijo mamá

* Te presentamos diez lecciones de belleza que no debes olvidar.
* Explicamos por qué tu madre insistía tanto.

ANA MORALES (Vogue.es).

eamos realistas. Ni estilistas, ni expertos en belleza. Para la gran mayoría de las mujeres nuestra primera y mejor consejera de belleza ha sido nuestra madre.

Ella y sólo ella nos han brindado lecciones infalibles desde que éramos pequeñas. Precisamente, Anjelica Houston se lo confesaba así a Paul Starr en el libro On Beauty: "Amo el maquillaje desde que era pequeña. Uno de mis primeros recuerdos de belleza lo tengo junto a mi madre, en Londres, viéndola cómo se maquillaba”.

Porque los primeros gestos se los debemos a ellas, y a nuestras abuelas, nuestras antecesoras se han convertido en nuestros propios iconos, tal y como confesaba recientemente Penélope Cruz: "Mis abuelas tenían muchas arrugas y cada una contaba una historia. Cuando tenga 80 años quiero mirarme al espejo y ver a una mujer de 80 años".

Por todo esto, queremos rendirlas homenaje y repasar diez lecciones que siempre te dieron y que no debes olvidar. Te explicamos por qué insistían tanto:

Lección 1: "Mi madre siempre me ha dicho que lave mi cara antes de irme a la cama", afirmaba Scarlett Johansson en un alfombra roja. La limpieza de la piel es la regla número uno. Y no sólo por la noche, sino también por la mañana.

Lección 2: "No te maquilles antes de los quince y cuando lo hagas, nunca te excedas". Sabias palabras, puesto que el exceso de maquillaje te hace aparentar años de más. Evita los tonos demasiados oscuros porque endurecen las facciones.

Lección 3: Ten cuidado al depilarte las cejas porque si te quitas un pelito de más puedes estropear su forma. Además, puede no volverte a crecer. Los expertos siempre recomiendan seguir su forma natural.

Lección 4: No manipules los granitos y puntos negros. Otra regla de oro, ya que sólo conseguirás agravar el problema. De hecho, las limpiezas de cutis tradicionales, con extracción manual, se están sustituyendo por procedimientos menos agresivos.

Lección 5: Cuando te apliques la crema hidratante no olvides hacerlo también en los pies. Es fundamental nutrir su piel y llevar a cabo una terapia de choque, aplicando una crema a modo de mascarilla una vez por semana.

Lección 6: Procura no cruzar las piernas en exceso. Aunque es una postura tremendamente femenina y sensual, puede pasarte factura, ya que se dificulta la circulación sanguínea y propicia la aparición de varices.

Lección 7: Es fundamental dormir ocho horas. Es el mejor truco que te han podido dar, ya que es precisamente entre las dos y las cuatro de la madrugada cuando se regeneran las células de nuestra piel. Además, mientras dormimos nuestros músculos faciales recuperan energía y se relajan.

Lección 8: Olvídate del tabaco. Además de los riesgos obvios que tiene para tu salud, también los tiene para tu piel. Con cada calada inhalas toxinas que inducen a la formación de radicales libres, lo que se traduce en más arrugas y un tono grisáceo en tu piel.

Lección 9: Al hacerte la manicura, no te cortes las cutículas. Totalmente cierto. Tan sólo tienes que empujarlas hacia atrás con un palito de naranjo. Puedes ablandarlas introduciendo previamente las uñas en un cuenco con agua tibia.

Lección 10: Los olores son recuerdos y un perfume dice mucho de ti. Por eso, a la hora de elegir una fragancia, elige la que más se adapte a tu personalidad.

http://www.20minutos.es/

 

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miércoles, septiembre 23, 2009

Las uñas reflejan belleza y salud

Viernes, 18 de Septiembre de 2009

Por sí mismas, las uñas proclaman la personalidad de su dueña. Cuando aparecen impecables, añaden puntos a la elegancia. Pero en mal estado, denotan una imagen descuidada y desaliñada. Y hasta revelan el estado de salud
"Las uñas reflejan cuán saludable está una persona y, en algunos casos, pueden sugerir la existencia de trastornos hepáticos, renales o vasculares y del tejido conjuntivo", indica la doctora Gladys León Dorantes, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital General de México.

Al formar parte de la piel, las uñas tienen la función de proteger la punta de los dedos y permitir la transmisión de las sensaciones que son diferenciadas en estas áreas, debido a la cantidad de terminaciones nerviosas.

La uña crece cerca de medio milímetro cada semana. Está compuesta por queratina, agua, lípidos, calcio y hierro. Sus partes fundamentales son la matriz, en la base de la uña, que permite el desarrollo de nuevas células.

El lecho es el soporte de la parte que conforma la superficie, mediante una serie de prominencias que van desde la matriz hasta la punta del dedo.

Otra sección importante es la lúnula o media luna que aparece en la base de la uña, es transparente y de un tono rosa tenue. La cutícula es el borde de la piel que enmarca la superficie de la uña y permite su crecimiento.

Éste se verá favorecido con una alimentación sana y equilibrada.

Nutrición, importante

En las uñas se refleja la falta de ciertos nutrientes que ocasionan alteraciones en su crecimiento y apariencia. Al igual que la piel, el cabello y el cuerpo en general, requieren de un balance de los nutrientes, como son vitaminas, proteínas y sales minerales.

Las sales minerales más efectivas para tener uñas sanas son calcio, yodo, zinc, azufre y hierro. El azufre es indispensable en el proceso de síntesis de queratina y está presente en los huevos, leche y sus derivados, cereales integrales y levadura de cerveza.

En el caso del yodo, que participa activamente en el crecimiento de las uñas, se encuentra en los mariscos, lácteos, frutas y verduras.

Las vitaminas que más beneficio proporcionan a las uñas son: la A, presente en el tomate, el pimiento rojo y la zanahoria; los lácteos enteros, quesos, mantequilla y yema de huevo.

También se halla en las vitaminas del grupo B, como la B3 o niacina y la B5 o ácido pantoténico, B6 o piridoxina. Todas están contenidas en la levadura de cerveza, carnes, pescados, cereales integrales, frutas secas, plátano, espinacas y germen de trigo.

Hongos, grandes enemigos Entre las enfermedades más frecuentes de las uñas figuran la onicomicosis, es decir, hongos que afectan lo mismo a las de las manos que a las de los pies.

Esta es una enfermedad infecciosa, crónica y progresiva que daña y altera la estructura normal de la uña.

En opinión de León Dorantes, la onicomicosis puede propiciar las uñas enterradas, a causa de la deformación que propicia infecciones bacterianas en los bordes de éstas.

Hoy en día hay tratamientos muy efectivos, para curar la onicomicosis, y aunque existe la creencia de que los hongos son incurables o difíciles de controlar, lo cierto es que se pueden combatir con terapias muy efectivas, desde luego, bajo prescripción médica.

Según la recomendación de la doctora Gladys León, las uñas de los pies deben cortarse de manera recta para evitar que se encarnen, y la de las manos, redondearlas.

En ambos casos, deben mantenerse limpias todo el tiempo.

(fuente/terra.com)

http://www.elmanana.com.mx/

 

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martes, septiembre 22, 2009

Manos que las quiero bellas - Tratamiento de parafina

Unas horas de relax en un salón de belleza ayudan a eliminar por un rato el stress que gobierna la vida urbana y resultan una retribución bien merecida para las mujeres que trabajan todo el día. “Un baño de parafina en las manos como complemento a los demás tratamientos, es importante para humectar la piel y colaborar con su rejuvenecimiento”, dijo a Salud y Bienestar la estilista Paula Sanz.

En diálogo con este suplemento, Sanz contó que en su salón, ubicado en México 370 de Paraná, se ofrecen diversos tratamientos que colaboran con el bienestar.

El llamado “tratamiento exprés” comienza con un baño de parafina en las manos, que “tiene propiedades de rejuvenecimiento porque ayuda a humectar la piel a niveles profundos, ya que aumenta el flujo sanguíneo en el área tratada. Esto hace que la humedad de las capas profundas de la piel se expanda a las capas superiores”, explica Paula.

Por la aplicación de la parafina, la humedad no se evapora y regresa a las capas profundas, ayudando así a hidratar, alimentar y rejuvenecer la piel. “Esas propiedades hacen que la parafina se utilice en tratamientos de belleza de distintas aplicaciones como mascarillas, tratamientos corporales, manicuría, pedicuría, entre otros”, explica la estilista.

Qué es la parafina

La parafina es una cera que se encuentra en estado sólido a temperatura ambiente. Para derretirla debe calentarse en un dispositivo especial que también la mantiene a un temple constante. “A esos dispositivos los encontramos en salones de belleza y spas. Por eso ofrecemos una promoción especial para disfrutar de un baño de manos en parafina, que hará que queden muy suaves y sedosas”.

Otras tendencias para la primavera-verano

El salón ofrece además las nuevas tendencias para la primavera y el verano. Un nuevo sistema depilatorio que elimina la utilización de la tradicional cera, haciendo el proceso más ameno; bronceado sin sol, que se efectúa por rocío pigmentatorio y el tratamiento con parafina para manos y pies.


http://sal-bien.aimdigital.com.ar/

 

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domingo, septiembre 20, 2009

La cirugía estética libanesa, la más barata del mundo, se ha convertido en un negocio pujante que atrae a clientela del golfo Pérsico

Un banco ofrece financiación a medida

CARINE MANSOUR
BARCELONA

Yo quiero los labios de Angelina Jolie, el pecho de Haifa Wehbé (estrella pop libanesa); quiero quitarme unos kilos; quiero gustar... Hace unos años, los ricos podían hacerse más guapos y los pobres estaban condenados a permanecer feos, según los cánones de belleza de la sociedad. Pero hoy, ser guapo está al alcance de la mano en el Líbano. Hacerse operar sale más barato que en cualquier otro país del mundo. Por ejemplo, una rinoplastia (operación de nariz) sale por unos 2.000 euros en el Líbano, mientras que en los Emiratos Árabes costaría 3.000, alrededor de 6.000 en EEUU, y en España, entre 4.000 y 5.000.

La demanda empezó a crecer en el 2000, lo que provocó una reducción de los precios, y hoy es algo cotidiano. Por ejemplo, en el Centro Médico Internacional Hazmié, una nueva clínica privada especializada donde trabajan 50 especialistas del escalpelo, se llevan a cabo un centenar de intervenciones cada mes. «La cirugía estética ahora es aceptada socialmente. Antes la gente se escondía. Hoy la mayoría no tienen problema con ello», explica el director médico del centro, el cirujano Elias Chammas.

Sol, mar y escalpelo

Aparte del precio y la buena reputación de los médicos libaneses, los ciudadanos de los países del golfo Pérsico aprecian la rapidez y la discreción. «En dos semanas, una persona se hace una rinoplastia y puede volver a su país. Nadie se dará cuenta, o casi. Solo que parecerá más bonita», dice Chammas. Y también agradecen la posibilidad de combinar lo útil con lo agradable y hacer turismo. «La gente lo pasa bien, disfruta del buen clima. Pueden venir dos semanas, una de vacaciones y otra para hacer la operación», añade.

Ante este mercado jugoso, la libanesa Zeina el Haj hizo su agosto. Creó, en junio pasado, Image Concept, la primera agencia de viajes especializada en turismo cosmético. Lanzada en el Líbano, tiene su sede en Dubái. «Había un hueco en el mercado. Varias personas en mi entorno preguntaban sobre las mismas cosas. Quise ayudarles. Así nació la agencia», explica El Haj, que trabaja con una agencia de viajes y con la clínica de Hazmié. Además, se asoció con el Ministerio del Turismo para promocionar el país.

Pero aunque sea relativamente barato, el precio de una operación no se lo podían permitir quienes no tuvieran un cierto nivel de ingresos o ahorros. Hace tres años, Joelle tuvo que vender su coche para rehacerse la nariz. Y ese filón lo ha aprovechado el banco libanés First Nacional Bank. Creó un préstamo especial para la cirugía estética, que promocionó con el lema La belleza ya no es un lujo, es una necesidad. Hoy en día, si Joelle quiere operarse de nuevo, podrá conservar su coche. Basta con que tenga un sueldo mensual de 400 euros para que pueda pedir un crédito de hasta 3.000.

La belleza es una necesidad porque «el Líbano es el país del lucimiento, del fanfarrón», afirma Maher Mezher, director de márketing del FNB, que apunta que este crédito es el primero de su tipo en el mundo. «Si alguien no es guapo, no puede encontrar pareja ni trabajo», asegura. «Ser guapo ¿no es lo que todos queremos?», opina el doctor Chammas.

Cambio de vida

Bajo la varita mágica del cirujano, decenas de chicas y chicos han visto su vida social transformarse después de la operación. «Las chicas empezaron a pintarse, encontraron novio, salían a discotecas», cuenta Chammas.

Incluso hay quien acude a la clínica con la foto de su ídolo en la mano. «Una vez tuve un joven que quería tener la nariz de Michael Jackson», recuerda el médico. Pero esto lo desaprueba. «No les hacemos mucho caso. Cada cara tiene sus características y sus proporciones. Yo siempre busco lo natural. Una nariz la hago más bonita, pero de aspecto natural», explica. Se trata de quitar el defecto físico, para mejorar la vida.

La cirugía estética se aplica también a los transexuales. Sin embargo, el tema es tabú, como la homosexualidad. Casos así todavía no abundan en la clínica, aunque sí dispone de la tecnología. «Solo hemos implantado pecho a un hombre», revela Chammas.

¿Y qué pasa si la operación falla? ¿O si al paciente no le gusta la nueva nariz? Ni el banco, ni la clínica, ni el médico, ni la agencia; nadie da garantías al paciente. «Solo los médicos tienen un seguro y están protegidos» desvela Maher Mezher. «El paciente, no».

http://www.elperiodico.com/

 

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